
Todavía me sigo sorprendiendo de la maravillosa e irónica capacidad del hombre para con tantos actos habituales y naturales.
Pareciera que como un acto reflejo, todos a nuestro modo, pero capaces de dar menos interés a aquello que lo necesita.
Claro está que cada uno hace lo que quiere en su seno de privacidad, sin embargo, es común hallar las mismas conductas, comunes, pares, a todos: cuando algo es materialmente imposible, ansiamos y hacemos lo imposible para tenerlo, para poseerlo.
Una vez que vemos viable la posibilidad de tenerlo, o lo tenemos en sí, lo desvaloramos, cambia el sentido que tenía antes, lo cambia completamente, y empezamos a buscar alguna otra cosa imposible, para atravesar el arduo desafío para que luego sea posible.
Y así nos pasamos la vida