Cuántos recuerdos vamos escribiendo en una etapa que no vuelve más, como todas.
Pero ésta es, sin duda, una de las más trascendentes, quizá influyentes, y hasta determinantes.
En esa etapa 'de los adolescentes' que dicen, es donde se siente todo más a fondo, donde empezás a conocer, a conocerte, a tener tus propias cosas (en todos los sentidos/ámbitos) son muchas las puertas que se abren.
Y qué mejor que vivirla acompañada, resguardad, por mucho cariño y afecto.
Creciendo...
El ser humano no se da cuenta, pero siempre, o en la mayoría de los casos busca evadirse inconscientemente. Cuando sos chico porque no entendés o sabés nada, cuando comenzás a crecer porque comienzan a aparecer las responsabilidades y la vida no es buena, cuando crecés un poco más porque ya tenés que planificar tu adultez, tu estudio, tu trabajo, tu mundo. Y al final, cuando conseguiste todo lo planeado, y minuciosamente organizado por tanto tiempo anhelas ser chico otra vez.
¿Qué irónico, no?