-¡Vámonos!- dijo el jefe a los demás. Después se dirigió al muchacho-: No vas a morir -aseguró-. Vas a vivir y aprender que el hombre no puede ser tan estúpido. Aquí mismo, en este lugar donde estás tú ahora, yo también tuve un sueño repetido hace casi dos años. Soñé que debía ir hasta los campos de España y buscar una iglesia en ruinas donde los pastores acostumbraban a dormir con sus ovejas y que tenía un sicomoro dentro de la sacristía. Según el sueño, si cavaba en las raíces de ese sicomoro, encontraría un tesoro escondido. Pero no soy tan estúpido como para cruzar un desierto sólo porque tuve un sueño repetido.